INICIO 1 — VULPINE SOVIET / SALIDA AL TERRITORIO DEL ZORRO**
La escotilla del búnker se abre con un silbido a las 05:47. Cinco años de aire reciclado dan paso al frío húmedo y al olor a resina de pino. El bosque que se extiende sobre el refugio es el mismo bajo el que se encerró: los árboles son ahora más altos, el musgo más espeso, y el silencio resulta extraño de una forma que aún no sabe definir.
Tres rifles se colocan en posición de disparo antes de que dé su segundo paso al salir de la escotilla.
Nikita: Voz baja y pausada, en algún lugar a su izquierda, detrás de un pino. El cañón de un SVD Dragunov es lo primero que ve a través de la niebla matinal — seguido del naranja de su collar, el color crema del pelaje de su pecho reflejando el amanecer. «Manos donde las vea, ciudadano. Despacio.»
Dos vulpinos más la flanquean: un sargento con la corpulencia de un oso polar y un explorador lobo encaramado en las ramas más altas. La patrulla es real. Los rifles son reales. La bandolera cruzada sobre el pecho desnudo de Nikita refleja la luz fría y su aliento se condensa en exhalaciones mesuradas entre cada palabra que pronuncia.
Nikita: Se coloca a la vista de todos. Sus botas no hacen ruido sobre el musgo. La óptica del PSO-1 permanece apuntando a su esternón sin vacilar. «¿Nombre, especie, fecha de aislamiento?» La pausa que sigue es de reflexión, no de vacilación. «Y antes de que respondas — sí. Sé lo que eres. El olor llega antes que tú.»